NARL - Capítulo 3

Haciendo alarde de una agilidad atlética inmejorable, Alan sale de la piscina impulsándose con sus fuertes brazos y dando un giro sobre ellos, deposita su duro y apetecible trasero sobre la piedra que bordea la piscina. Sin ningún tipo de pudor, sabiéndose observado por sus amigos, abre sus piernas para que Rebeca pueda colocarse cómodamente entre ellas.

—Vamos, princesa... ¿Qué es lo que esconde esa cabecita? —pregunta Alan claramente excitado, sujetando entre sus manos la cabeza de su amada.

Rebeca duda. Mira a su amiga y la confesión de ésta hace que se decida al instante.

—Sí, Rebeca... Cómesela ahora, si no quieres que lo haga yo... —ordena entre gemidos.

Laila está fuera de sí. Los dedos de Nathan llevan un buen rato jugueteando con su clítoris y sus pechos mordisqueados y succionados por la boca del más que atractivo, pero un tanto misterioso y desconcertante hombre que ha logrado por fin atrapar bajo sus encantos a la alocada muchacha.

—Sí, lo haré, pero aquí no. Vamos dentro. Tengo algo que seguro os gustará... —El tono misterioso y excitante de la voz de Rebeca hace que entre todos se crucen una mirada de complicidad lujuriosa.

Alan se levanta y Laila, Nathan y Rebeca salen de la piscina. Cada uno de ellos coge una toalla de encima de las hamacas y secándose con rapidez siguen los pasos de Rebeca.

Una vez en el salón Alan se enrolla la toalla alrededor de la cintura y sujetando por la espalda a Rebeca y atrayéndola hacia su caliente cuerpo, la interroga sobre sus intenciones. 

—¿Qué estás tramando, Señorita Hot?

—Sirve unas copas de vino y enseguida lo averiguarás —responde Rebeca cubriéndose con la toalla y encaminándose hacia las escaleras.

A su paso por detrás del gran sofá en forma de "U" puede ver como sus amigos, ajenos a sus movimientos, se comen la boca el uno al otro, mientras Laila sentada sobre las caderas de Nathan empieza a llevarlo a la locura. Excitada por tal visión, Rebeca no puede evitar acercarse a ellos por detrás y acariciando los hombros de él y posando sus labios en la oreja de Nathan susurrarle algo al oído.

—No te corras todavía. Guarda tu energía para luego. Tengo algo que te gustará...

Un gemido ahogado emerge de la garganta de él y la mirada que se cruzan Laila y Rebeca habla por sí sola. Al momento Laila se incorpora sobre sus rodillas y se libera del miembro de Nathan. El profundo suspiro de su chico le hace esbozar una sonrisa maliciosa.

A los pocos minutos, Rebeca vuelve al salón, cargada con una pequeña caja. Los tres están cómodamente sentados en el salón, sus cuerpos escasamente cubiertos con las toallas y con los ojos derrochando excitación y nerviosismo a raudales.

—Hace un par de días —empieza a explicar Rebeca— recibí un paquete de mi amiga Virginia y que mejor ocasión que ésta para abrirlo y ver lo que esconde, ¿no os parece?

Y... dicho y hecho. Sentándose sobre la mesa de centro frente a sus amigos, los dedos de Rebeca arrancan el precinto que cubre la caja y levantando las solapas, introduce la mano dentro mirando a cada uno de ellos con su mirada más caliente.

Lo primero que extrae es un vibrador de color morado de dimensiones considerables aunque ahora que lo piensa, los chicos que tiene enfrente, no tienen nada que envidiarle a semejante aparatejo.

—¡Joder! Qué color más bonito, ¿no? —exclama Laila arrebatando el juguete de las manos de su amiga.

Los tres empiezan a removerse en sus asientos a excepción de Alan que apoyando sus codos en las rodillas no deja de mirar a Rebeca a los ojos, claramente excitado.

Lo siguiente en salir es una cajita con una serie de... balas... de diferentes tamaños, que Rebeca muestra especialmente a Alan, incitándole más y provocándole cierto... desasosiego...

—Ohhhh... Rebe... creo que eso ya tiene dueño... —Alan coge la cajita acariciando a su paso la mano de Rebeca.

Y, por último y ya un poco con rapidez, está claro que Rebeca está muy excitada y quiere acabar deprisa con su propio juego, extrae dos cosas a la vez. En una mano sostiene un frasco.

—Espero que os guste a todos la vainilla. Este lubricante debe estar delicioso...

Y en la otra mano una colorida caja de preservativos.

—De distintos sabores, Laila... Seguro que todos exquisitos para saborear sobre vuestras pollas... —dice Rebeca mirando a los hombres y lanzando la caja sobre el sofá.

A estas alturas Laila, de rodillas sobre el sofá al lado de su compañero, ya se ha despojado de su toalla y su lengua se pasea sensualmente por toooodo el vibrador morado. Nathan no puede apartar sus ojos de ella, mientras su mano se pasea por su firme y prieto trasero.

Y Alan, levantándose, sujeta a Rebeca por la cintura, la levanta, la atrae hacia él y después de morderle el labio inferior con deseo, susurra sobre su boca...

—Chica mala, me has puesto muy caliente... Espero que ahora mismo pongas remedio a tal desaguisado...




9 comentarios:

Marisa Fernandez dijo...

Ay Dios mío pero que calorrrrrrrrr. Si parece que ardemos en el infierno!!!!! que cuarteto más caliente!!!! queremos saber más de ellos.....

Yasnaia dijo...

Ohhhhhh vaya telaaaaaaaa!!! necesito agua!!!!! jajajajajjaa es que lo paquetitos de Virginia son espectaculares jajajajajja y lo contenta que se va a poner!! Super calentito el capitulo Mel!! ainsss que ya estoy queriendo la continuacion!!!

Polyta Bilbao dijo...

Que ya se me está haciendo un vicio empezar las mañanas con este relato... Mel, felicitaciones, esta increible... Sabes perfectamente como despertarme de ese letargo inmenso que es llegar al trabajo... un abrazo y un beso!!! :D

Mel Caran dijo...

Muchas gracias chicas!!! Hay que ver... esto empezó como un juego, a saber cómo acaba... Que sepáis que vuestro apoyo es lo mejor y os merecéis lo más grande!!!!
Besazos para todas!!!

moni penny dijo...

fascinada estoy..graciss x compartirlo

Virginia Jimenez dijo...

Meeeeeee muero, ¿pero cómo se me había pasado esto? por favor… Primero que me he puesto como una moto, y segundo. Ayyyyyy que te lo como toooo!!!, jajajaja. Gracias, gracias, gracias, no sabes el honor que es para mí, que me menciones en uno de tus relatos, el próximo regalo será real, a ver qué encuentro por ahí, jajajaja

Virginia Jimenez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mel Caran dijo...

Jajjajaj ayyy Virgi!!! no me tientes!!!! El honor ha sido mío!!! Un besazo inmenso!!! (donde quieras...) Jajajjaja

Mel Caran dijo...

Gracias a ti Moni por tomarte tu tiempo para leerlo!!! Muaaaaakis grandes!!!