NO TE ALEJES

Nada como sentir tus fuertes brazos alrededor de mi sediento cuerpo, ahora ya mi piel se ha vuelto una incondicional adicta a tus dulces besos, y siento que mis ansiosos oídos no pueden pasar ni un instante sin escuchar tus sensuales susurros...

Es entonces cuando mi fuego interior reclama insistente su dosis de excitante venganza...

¿Qué eres? ¿En qué me has convertido?

Eres como un dulce veneno, que corre raudo por mi interior, nublas por completo mi mente, alteras mis emociones y aceleras los latidos de mi corazón...

Pero por ti, me transformaré cada día en tu antídoto, para así permanecer siempre juntos, siempre unidos nuestros cuerpos, como complementos inseparables...

Como dos gotas de agua que se deslizan por la suave superficie de una hoja y que cuando se encuentran, se funden en una sola, para acabar precipitándose al vacío.

Tú y yo somos esas gotas que irremediablemente cada día se pierden por los sinuosos caminos del deseo y la pasión.


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