ADELANTO DE MI PRIMERA NOVELA


De pronto al encarar un nuevo pasillo, me encuentro paralizada frente a una sucesión de fotografías de gran tamaño, estratégicamente colocadas dentro de un inmenso marco que imita un gran ventanal con vistas al mar. ¡Dios mio! Qué belleza, tanto por la grandeza de las líneas de la construcción como por la hermosura de la escena donde están colocadas. No puedo salir de mi asombro y me siento incapaz de cerrar la boca, mi labio inferior se ha descolgado y siento como si me llegara a los pies. Es todo lo que estaba buscando. Vienen a mi mente las exigencias de mi cliente “líneas rectas, amplios y anchos ventanales, amplitud de espacios interiores, exteriores blancos con inserciones de madera...” Que maravilla arquitectónica, cómo puede una mente humana plasmar tanta belleza con unos ladrillos y cemento. El creador de esta maravilla tiene que ser un genio.
-Parece como si quisieras meterte dentro de las fotografías -una voz masculina, melodiosa, y ensordecedoramente sensual a mi derecha me despierta de mi asombro, pero sigo siendo incapaz de moverme-.
-Sí... la verdad es que esta maravilla... me ha dejado alucinada -poco a poco voy recuperando la movilidad de mis músculos y giro lentamente mi cabeza, en dirección a donde provenía esa voz que me despertó de mi letargo-.
De repente aparece en mi campo de visión, es un joven... atractivo... Dios mío... muy atractivo mejor dicho. Y de nuevo me quedo inmovilizada y sin saber qué decir. Todavía me da vueltas la cabeza después del shock recibido al descubrir lo que había venido a buscar, mi ansiada inspiración, y ahora él, tan espectacular al lado de esas fotografías tan bellas. Su rostro de una belleza brutal es como la espectacular punta del iceberg, y el enorme iceberg su cuerpo... escultural... deseable... sus anchos hombros dejan a la imaginación el deleite del cuerpo que debe esconderse tras su elegante pero desenfadado atuendo...
-¿Expones aquí también? -me pregunta. ¡Dios mio no! Pero si es de jóvenes arquitectos, ¿como puede pensar que también expongo?-.
Consigo esbozar media sonrisa, y siento que me elevo tres metros sobre el suelo, regocijándome en sus palabras, no dejan de ser un piropo para mí. En el fondo no se me ve tan mayor entonces.
-¡No que va! Estoy de visita y me has pillado admirando esta maravilla arquitectónica -le respondo mirándole a los ojos, unos ojos negros y brillantes-.
 Ahora consigo ver un poco más de su fisonomía, realmente es bello. Muy bello. Su pelo.... negro como el azabache, corto, sus ojos negros también, profundos y radiantes, la mandíbula angulosa, su nariz recta y perfecta... sus labios... Consigo recuperar mi compostura, tampoco es plan de que aflore mi oscura adicción a la juventud fruto de mi crisis de los 40, no ahora, no con él, que no lo conozco de nada.
-¿Y tu? -consigo preguntar-.
-¡Sí, yo sí! Soy el creador de esta “maravilla arquitectónica” según tu gratificante opinión -responde esbozando una sonrisa que me deja hipnotizada-.
Noto que los bordes de mi visión se oscurecen, reduciendo el campo de visión simplemente en torno a su boca. Siento que mis piernas desfallecen, creo que me voy a desmayar, un escalofrío recorre mi espalda y no puedo apartar mis ojos de sus labios, sonriendo con una sonrisa embriagadora, sensual, delirante... me siento perder en sus labios... dentro de su sonrisa... ¡cómo puede existir un ser tan sumamente atractivo!
Siento una presión en mi codo derecho, recupero parte de mi visión, pero ahí sigue su boca, parece un corazón abrazando una perfecta y recta línea de diamantes blancos, alineados uno al lado del otro.
-¿Estás bien? -me está sujetando y entonces me doy cuenta que por un momento me he dejado llevar y me he teletransportado al cielo, sólo un ángel podría tener este aspecto. Ángel o demonio? A decir por el efecto que ha causado en mi delicado y tocado cerebro-.
-Sí perdona, es que no he desayunado esta mañana y me he mareado un poco -vaya tontería acabo de soltar, ojalá pudiera rebobinar o borrar mis palabras como si de un documento word se tratara-.
-¡Vaya! Pues déjame que te invite a un café, tómalo como un agradecimiento a tu admiración por mi trabajo. ¿Si? -me dice sin soltar todavía mi codo-.
Por favor, deseo que me suelte ya, empiezo a notar como si el brazo me quemara, y esa ardiente sensación empieza a expanderse por todo mi cuerpo, pero al mismo tiempo, deseo que este momento se prolongue un rato más. ¿Qué me esta ocurriendo? Disimuladamente toco mi sien derecha y así consigo finalmente deshacerme de su ardiente contacto, sin parecer esquiva ni maleducada.
¿Ir a tomar un café con él, ha dicho? No creo que pueda resistirlo. ¿Qué es? Arquitecto o… ¿una extraña mutación de vampiro? que me ha hipnotizado con su increíblemente atractiva y tentadora sonrisa.
-Me llamo Alan. Qué me dices de ese café. ¿Te apetece?
Ahora mismo no puedo decirte lo que me apetece. No sería políticamente correcto. Ja-ja-ja, por favor, siento que la cordura está abandonando mi cabeza. ¡Vuelve aquí ahora mismo!
-Sí claro, por supuesto -intento parecer indiferente, aunque creo que mis palabras y mi rostro no se compenetran muy bien-. Yo soy Rebeca.
Le extiendo la mano a modo de saludo e inmediatamente me percato de mi gran error. Al momento su mano envuelve fuerte y cálidamente la mía, y ese efecto calorífico que hace un momento sentía en mi brazo en respuesta a su mano que sujetaba mi codo, ahora se convierte en un punzante, rápido y excitante latigazo que recorre toda mi espalda para perderse en mi estómago. ¡No puede ser que ejerza ese efecto sobre mí! ¡No hace más de dos minutos que lo conozco! Aunque me parece que esté aquí delante de su imponente atractivo durante días...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Leí la novela, muy interesante pero no me gustó para nada el final. Espero que continúe y tenga un romántico y hermoso final.

Mel Caran dijo...

Muchas gracias por tus palabras, siento que no te gustara el final, pero al fin y al cabo, la vida es así no? Nunca tiene un final feliz. Pero bueno, si te sirve de consuelo, la segunda parte de la historia está en proceso. Gracias!!!

Anónimo dijo...

A mí me ha dejado echa polvo ; (( Sí q la vida es así pero... en las novelas tiene q haber segundas oportunidades y finales felices!!! Es por eso q las leo, para disfrutar durante y soñar después. No tardes en lanzar "Siempre a tu lado" porfa ;))

Mel Caran dijo...

Gracias Anónimo, estoy en ello, seguro que habrá una segunda oportunidad.Ya lo verás. Saludos!!!